septiembre 26, 2013

Quisiera



Sin ambiciones, sin visión, sin fuerzas ni ganas se siente el alma cuando pierde lo que más quiere.


Quisiera... yo quisiera
no tener corazón,
para que nunca supiera
cuánto duele el dolor
cuando cruel se cercena
de un golpe el amor.

Quisiera... yo quisiera
no tener alma siquiera,
para no volver a sentir
la agonía de saber
que se debe desvivir
el sentimiento de un ayer
que nunca, nunca más ha de volver...

Quisiera no tener recuerdos
que conduzcan otra vez
como un reo, al pensamiento,
a las regiones del porqué
sin razón ni fundamento.

Quisiera, más bien,
estarme quieta,
sin hablar, sin pensar, sin ver,
dejar que gire la tierra
y que no sea yo más que una piedra
a la que nada estremezca...

Y cuando el cataclismo agonice,
como agoniza mi vida,
tal vez a un nuevo sol reviva
el alma que tardó en rendirse,
al amor que la hirió después
con la estocada más doliente
que existir sobre el mundo hubiera,
del que queriendo, decide negarse
al amor que supo ganarse...

Quisiera, cómo quisiera,
ser nada, nada de nada, sobre la tierra...

Maryam Yasminay

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